MUCHO POR MEJORAR
La era Gaby Milito como
entrenador del Club Atlético Independiente de Avellaneda no arrancó de la mejor
manera. En su debut quedó eliminado de la Copa Argentina en manos del siempre difícil
Defensa y Justicia de Holán, que se impuso por la mínima diferencia en un
encuentro muy parejo llevado a cabo en la cancha de Lanús.
Se observaron algunas cosas de
lo que pretende el ex jugador del Barcelona de España y la selección Argentina.
La primera y más importante fue la propuesta ofensiva ofrecida desde el
arranque, con varios jugadores con características de ataque. El rojo salió con
Benítez como volante por izquierda o interior -posición de moda por estos
tiempos- , Sánchez Miño y Rigoni por las bandas, y Germán Denis como
centrodelantero. Completaron el equipo: Campaña, Martínez, Pellerano, Figal,
Tagliafico; Méndez y el uruguayo Rodríguez.
Presión ejercida desde los
delanteros, equipo corto, buena movilidad y apertura desde el centro hacia
afuera, en busca de desbordes para llegar con peligro por las bandas al área rival,
fueron otras particularidades que se vieron en algunos momentos del primer tiempo, en la noche del
sur del Gran Buenos Aires. Sin embargo, las dificultades estuvieron en la mitad
de cancha. Es allí donde el rojo carece de jugadores con capacidades de pase,
capaces de romper líneas con el fin de lastimar por sorpresa al rival. Evidentemente
es razonable el pedido efusivo del mariscal a la dirigencia por Pablo Pérez, aunque
parece estar descartado porque el Mellizo Guillermo Barros Schelotto lo tendría
en consideración para su Boca.
Martin Benítez ocupó esa
posición, pero no lo hizo de buena manera. Le costó asociarse y al estar lejos
del área no generó peligro. La mayor virtud del delantero es el mano a mano con
espacios y Milito lo puso en el centro del campo, donde se vuelve una misión
complicada conseguirlos. A su vez, Sánchez Miño se tiró a la banda, cuando en
la teoría pudo haber sido al revés. En fin, son pruebas que hacen los
entrenadores.
Por otro lado, el debut de
Ezequiel Barco, con tan solo 17 años, generó entusiasmo en el hincha. El pibe de
las inferiores del club ingresó en el segundo tiempo y mostró frescura, personalidad, atrevimiento para
encarar y pedir la pelota. Habrá que llevarlo de a poco y no exigirle
responsabilidades que les pertenecen a otros, pero puede ser un buen proyecto de
cara al futuro.
En definitiva, el ciclo Milito
no arrancó de la manera soñada, y una duda por estas horas es: ¿el sistema
elegido es el adecuado teniendo en cuenta las características de sus
jugadores?. El tiempo lo dirá, mientras tanto Independiente deberá pensar en el
arranque del campeonato y de la copa Sudamericana, sus dos objetivos que le
quedan.



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