UN POCO DE AMOR FRANCÉS



La mayoría de los argentinos no tenemos un buen recuerdo de aquel año 2001. En plena crisis política, económica y social, con un presidente yéndose de la casa rosada en un helicóptero, sumado a los cinco que ocuparon ese cargo y duraron diez días, son una mancha enorme en la historia de nuestro país.
Estados Unidos es otro de los que no la pasó nada bien en esos tiempos. El ataque terrorista que ocasionó la caída de las torres gemelas dejó un profundo dolor en todos los americanos.
Sin embargo, en el mundo hubo hinchas de un equipo de fútbol que sí disfrutaron de la llegada de un fenómeno que cautivo el corazón de ellos. Cupido mandó señales de un nuevo amor, el Real Madrid entendió ese llamado de atención y contrató a Zinedine Zidane. La figura de la Juventus arribó el 10 de julio a la casa blanca madrileña y el cariño entre ambos no tardó en consolidarse.
Se puso la camiseta número cinco; nada más y nada menos que la que dejó Sanchis, un histórico del club, y no sólo se aguantó la presión, sino que la llevó a lo más alto del continente. Salió campeón de la UEFA Champions League en esa temporada, metiendo un golazo en la final ante el Bayer Leverkusen. Una volea de zurda que quedará en la mente de todos los amantes del deporte más lindo del planeta.
En total cosechó seis títulos en el merengue: la Liga de Campeones, dos supercopas de España,  una liga española, una intercontinental y una supercopa europea. Nada mal para un galáctico brillante. Pero por desgracia para los que amamos su juego, Zizou se retiró de la actividad en 2006.
De cualquier manera, cuando el amor es muy fuerte entre dos partes, se hace imposible el alejamiento por un largo tiempo. Eso pasó entre el francés y la institución de la capital madrileña. De hecho, en 2009 Florentino Pérez lo trajo de vuelta. Sí, el particular presidente que suele comprar a la estrella del momento, sin importarle prácticamente lo que piensa el entrenador de turno, lo eligió como asesor de presidencia.
Pese a la elección de tomar ese cargo, su idea era ser entrenador. Poco tiempo después comenzó a prepararse con el objetivo de algún día dirigir al Real Madrid. Arrancó como ayudante de campo de Carlo Ancelotti, volvió a ganar la Champions League y luego pasó a entrenar a la segunda división del club.
Muchos dicen que el destino está marcado para cada persona. No existen pruebas que confirmen esa teoría, pero si hay hechos que por lo menos hacen dudar. En este caso, la temporada que acaba de finalizar con el merengue levantando la orejona ante el Atlético del “Cholo” Simeone. La misma comenzó con Rafa Benítez al mando. Sin embargo, los malos resultados y una presunta división el vestuario logró que el español deje su cargo para darle lugar al francés.
Nuevamente el cariño acercó las partes y, por arte de magia llamado trabajo y personalidad fuerte de Zizou, se disolvieron las asperezas y las victorias comenzaron a llegar. En la liga dio pelea hasta el final, cuando ya parecía perdida a mitad de temporada, pero se quedó sin el tiro del final. De todos modos, en la competición más importante de Europa, consiguió llevar al equipo a levantar la undécima orejona de su enorme historia.
Tal como dice la letra de unos de los temas exitosos de los redonditos de ricota, la casa blanca necesitaba un poco de amor francés.

NOTA PUBLICADA EN LA EDICION DE JUNIO DE LA REVISTA "LA LIO".

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