EL REGRESO DE LA GAMBETA
Pasó
el día de madre, o mejor dicho el día comercial de la madre, porque como
alguien sabiamente dijo alguna vez: los trescientos sesenta y cinco días del
año es el día de ellas. Y en medio de los festejos, Ricardo Centurión, Tomás
Andrade y Ezequiel Barcos le regalaron un regalo muy especial a sus viejas;
quienes seguramente comparten el hecho de ver jugar bien a sus hijos dentro
de un campo de juego, como principal motivo de felicidad
Sin
lugar a dudas, el regreso de Ricky y las apariciones de la joyita de River e
Independiente hicieron que el fútbol argentino se vuelva a reencontrar con una
técnica histórica, pero a su vez olvidada en los últimos años: la gambeta. Este
recurso que requiere de una enorme impronta y habilidad del jugador, no es
habitual observarla en el verde césped de nuestras tierras. Los motivos
son varios. Muchas veces los entrenadores no les dan las
libertades necesarias que el talentoso necesita, y también pasa por falta de
confianza del propio futbolista. Lo cierto es que los desfachatados han ido
desapareciendo con el paso del tiempo.
Sin
embargo, Centurión, Andrade y Barcos nos volvieron a despertar ese amor por la
pisada, el caño y el dribbling entre dos rivales, que solo pueden detenerlo con
alguna patada. El primero despertó los aplausos y el ole de toda la Bombonera con un hermoso túnel
a Niz, el lateral de Sarmiento, que atinó a cortarlo justo cuando el ex Racing
seguía con la pelota dominada y su mirada estaba clavada en el arco defendido por
Julio Chiarini. Obviamente Echenique, el juez del encuentro, no dudó en mostrarle
la tarjeta amarilla. Su juego creció a medida que fueron pasando los minutos. A
pura gambeta, desparramando rivales por
el suelo, Centurión se convirtió en figura y su puntaje subió al anotarse entre
los goleadores de la tarde calurosa en el barrio de la Boca, abriendo el
marcador para una victoria del conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto.
En
tanto, Tomi Andrade volvió a ser de la partida en el Millonario, que se trajo
una derrota de su excursión por Paraná. Y su actuación fue buena, sobre todo en
el primer tiempo, donde se vieron momentos de buen fútbol de parte de los
dirigidos por el “muñeco” Marcelo Gallardo. Estuvo movedizo, pidió siempre la
pelota y cada vez que la tenía en sus pies derrochaba talento. Como cuando
recibió de D'Alessandro, a mediados de la primera mitad, encaró al rival y con
un enganche lo dejó revolcado en el suelo para luego, con una pisada deliciosa
hacia atrás, sacarse a otro defensor de encima y así rematar al arco; aunque su
disparo se fue desviado.
En
Avellaneda, el rojo la pasó mal ante Atlético Tucumán, el sábado a último
turno. No jugó bien y cayó ante los tucumanos por 2 a 0. Ezequiel Barcos, la
nueva joyita de Independiente ingresó en el segundo periodo por el marciano
Ortiz; y si bien no pudo cambiar la historia, cada vez se lo ve más adaptado a
la primera división. Despierta admiración en la gente, que lo aplaude y
disfruta de sus maniobras individuales del chico de diecisiete años. Es bueno
recalcar la postura tomada por Gabriel Milito, de llevarlo de a poco, pero
queda claro que es cuestión de tiempo para que se gane un lugar entre los once
titulares.
En fin,
el fútbol argentino está volviendo a encontrar gambeteadores que nos hacen
soñar con volver a ver aquellas tardes gloriosas de atrevidos que llevaron la
magia del potrero a una cancha profesional. De los quiebres de cintura del "burrito" Ortega, de las pinceladas “payasescas” de Pablito Aimar, de los
enganches de “gambetita” Latorre, entre otros talentos. Ahora están ellos tres,
pero también se suman otros que intentan lo mismo, como son los casos de
Lautaro Acosta (Lanús), Lucas Rodríguez (Estudiantes), Oscar Romero (Racing) y
alguno más que otro más. El regalo de ellos a sus madres fueron sus buenas
actuaciones, mientras que a nosotros nos regalaron el disfrute de sus gambetas.
Porque como dice la canción de la Bersuit: “Vamo´ a bailar,
para cambiar esta suerte… Si sabemos gambetear para ahuyentar la muerte.



Comentarios
Publicar un comentario