CUANDO JUEGA EL AZAR

La vida ofrece momentos buenos en donde te salen todas, pero todas. En el laburo tu jefe te felicita y te sube de categoría, lo cual te permite gozar un sueldo mucho mejor. Salís a la calle y las mujeres te miran de una manera particular, diferente; te sentís un actor de telenovelas o películas de Hollywood. Incluso, en esos tiempos de felicidad pura, llega ese mensaje de la chica que siempre soñaste. También vas a jugar al fútbol con tus amigos y sos la reencarnación de Andrés Iniesta mezclado con Karim Benzema. En fin, todo pero absolutamente todo sale bien.
El problema es cuando llegan las malas. ¡Ay como se sufre cuando no pegás una, hermano!. La pelota pega en el palo, recorre la línea y alguien la salva y te quedás con el grito atragantado en la garganta. Todo se da vuelta. El mismo jefe amanece con un revés y te baja de un puntinazo al lugar que siempre estuviste, con una reducción de sueldo que perfora tus bolsillos. Las minas ni te registran por la calle. Te considerás el tipo más feo del mundo. No sabes porque motivo pero la piba que siempre soñaste te deja de hablar de un día para el otro. Repasás el historial del whatsapp, con el fin de encontrar la macana que te mandaste y no encontrás nada. No busques más, todo se atribuye a lo salado que estás.
Fotos: LaPaginaMillonaria, Google
Mientras escribo estas líneas en el living de mi casa, saco por un momento la vista de la pantalla de la notebook y mis ojos se pierden en dos contrastes totalmente diferentes. A mi izquierda, en la puerta de mi pieza, observo el poster de “Trapito” y el “Cavegol” levantando la Copa Libertadores del año pasado. Allí mi cabeza tira una pared con la memoria y esta le recuerda ese tiempo de felicidad extrema, incomparable y soñada. Haberlo vivido fue único, los abrazos, las lagrimas y los festejos  bajo la lluvia en la final ante Tigres vivirán eternamente en nuestros corazones . Fue un sueño que todos los riverplatenses hubiéramos cambiado todo, lo poco o mucho que tenemos, con tal de que sea eterno.
Sin embargo, cuando mi saviola y la mente atinan a pasarle la pelota a la emoción, que entra libre por el segundo palo y dispuesto a convertir, un desaforado comentario en la tele me hace perder la concentración y todo se transforma para mal. Por dentro empiezo a sentir un dolor bastante difícil de explicar, como si alguien te estuviera clavando una daga en el corazón. Es más, imagínense que el ocasionador de semejante tortura se da el gusto de hacerlo de a poco, con la intención de que sufras aún más. Eso es lo que pasa por mi cuerpo cuando veo que vuelven a repetir cada jugada del partido de ayer y la pelota sigue sin ingresar al arco.
En fin, el fútbol es como la vida misma. Muchas veces te salen todas y en otras no ligas nada. El azar juega su partido y beneficia al que mejor viene haciendo las cosas. El River campeón de la copa pasada gozó de buena fortuna debido a que el trabajo realizado fue maravilloso, con un equipo consagrado. En cambio, la versión 2016 tuvo muchos altibajos y concluye teniendo una pobre actuación en ambos torneos. Los factores son muchos pero nunca hay que olvidarse de ese sueño que este cuerpo técnico y jugadores hicieron realidad, llevando a la institución a lo más alto del fútbol mundial.


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