PAZ Y FÚTBOL
En pleno otoño, con el frio que se aproxima cada vez con
más fuerza, con las malditas nubes que le meten una marca personal y pegajosa
al sol, que parece estar en una mala racha, de esas que el nueve goleador de un
equipo suele pasar, y no logra eludirlas para brillar en el cielo y darle luz a
todos nosotros. Sumado a que esas nubes suelen cortar con la dulzura, al mejor
estilo Rolando Schiavi en la publicidad de paso de los toros, y nos castiga por
estos días con lluvias de una continuidad asombrosa; envidiadas por aquellos
entrenadores que no pueden tener esa posibilidad por este injusto fútbol
argentino atado a conseguir buenos resultados.
Sin embargo, el deporte más importante en nuestras tierras,
muchas veces nos sorprende con algo novedoso. Por lo general suelen ser cosas
malas, pero en este caso la realidad es otra. Viviremos este fin de semana una
jornada especial en la primera división debido a que se jugarán todos los
clásicos en una misma fecha. Incluso varios partidos tendrán un condimento
especial porque algunos equipos se juegan la posibilidad de seguir en la pelea
por el título. Es cierto que, como alguien dijo alguna vez, los clásicos son
campeonatos apartes.
Dada las condiciones climáticas de estos últimos días,
el tema de la semana fue el estado de los campos de juegos de los estadios en
Buenos Aires. La Bombonera y el Cilindro de Avellaneda, dos de los escenarios
que abrirán sus puertas y tendrán funciones el domingo, se vieron afectados y
no se encuentran en buen estado, sobre todo el que habita en el barrio de la
boca. Al parecer la tierra se comió el pasto y los cancheros están haciendo malabares
para poder dejarlo en un modo jugable, mientras los directivos rezan y le
suplican al cielo que no llueva mas.
El de arriba no manda buenas señales por el momento, como
si quisiera llevarnos al pasado en un viaje de enseñanzas para mostrarnos como
jugaban aquellos jugadores que lo hacían por amor a la camiseta, a los colores,
al barrio y no pensaban en el dinero ni en lucir la última novedad en botines.
Inculcarnos que es importante ganar, pero también como hacerlo y que el rival
merece respeto porque es un adversario pero no un enemigo.
En definitva, ojalá que una vez finalizada la fecha,
el mundo futbolero hable de los goles de Ruben y Maxi Rodríguez en Rosario o que
en Avellaneda hayan dudas si la figura del encuentro fue el "cebolla" Rodríguez o
el “paraguayo” Romero. En el bajo flores se comente de las corridas y los
centros de Cerutti y Espinoza. A su vez, en la boca de las gambetas de Carlitos
Tévez y de cuantas veces tiró “la boba” el cabezón DAlessandro.
En fin, que se
dialogue sobre el juego en sí, sobre lo que suceda en el verde césped, donde se ven los pingos, y no nos lamentemos por la muerte de algún hincha
o de algún enfrentamiento de las internas de las barras. Hemos perdido nuestro folklore al no poder concurrir el público visitante, no sigamos perdiendo mas
cosas.



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